
-Miércoles 22 de julio, Estadio Universitario, Tigres contra Internacional de Porto Alegre, semifinales de Copa Bridgestone Libertadores.
-Cuando uno se da el lujo de ver un partido sin la preocupación de un resultado porque no juega ningún colombiano.
-Un poco más atraído por los rojos «brasileros» por lo que pudieran ser las actuaciones del «10» DÁlesandro, del «17» Lisandro López o del 29 Valdivia.
-Vaya sorpresa de entrada ver un «10» fuerte, potente, robusto con la «10» de Tigres, que abrió el marcador a los 18 minutos, el francés Gignac.
-Introducción para conocer la historia de ese «10», nuevo para nosotros, quien ha declarado en diversas ocasiones que mantiene sus raíces gitanas y ha vendido ropa y otros artículos en mercados rodantes de Francia.
En cada estadio, en cada partido, sin pudor alguno, los simpatizantes del fútbol francés se burlaban del delantero André-Pierre Gignac por su exceso de peso. Las bromas también se viralizaron en forma de memes y hasta la cadena de comida rápida rival de la firma del payaso llegó a utilizar la popular canción como publicidad en las redes sociales. Eso sí: adaptando la letra. Un Whoper pour Gignac.
Hoy, luego de rechazar varias ofertas de equipos importantes de Europa, la transferencia del delantero francés, de 29 años, a Tigres de México, que mañana jugará la primera final de la Copa Libertadores ante River (en Monterrey, desde las 22, 8:00 p.m. en Colombia), aún sigue resonando con fuerza en el mercado de pases, pese a que ya jugó y fue una de las figuras en la semifinal contra Internacional de Porto Alegre al marcar un gol el miércoles último.
Apenas asumió el compromiso de dirigir en el fútbol francés a mediados de 2014, el Loco vio y analizó los 48 partidos del equipo en la temporada pasada. Allí, lo sorprendieron Jérémy Morel, quien luego se convertiría en una referencia de la defensa, y Gignac -había sido el goleador, pese a las cargadas.
Aceptó el desafío. Pero no fueron dos kilos, sino seis. Se convirtió, con el paso de los partidos, en un jugador clave para el esquema de Olympique, más allá de que no jugaba en una posición cómoda para él, como confesó en varias conferencias de prensa Bielsa. «Es un goleador con antecedentes y en este momento está contundente y efectivo, muy trabajador también». Los elogios del DT eran constantes. Tampoco marcó 25 goles, «apenas» hizo 21, suficientes para terminar como el segundo máximo goleador del certamen, detrás de los 27 de Lacazette, de Lyon.
Al ser consultado sobre la responsabilidad que tuvo en la recuperación física del jugador, el Loco respondió: «¿Sus seis kilos? No fueron gracias a mí, sino lo aplicaría conmigo». Hijo de gitanos, Gignac nació el 5 de diciembre de 1985 en Martigues, pequeña localidad del sur de Francia. Durante su infancia nomada, vivía en casas rodantes.
Además, mientras despuntaba el vicio futbolero en las divisiones inferiores del equipo homónimo a la ciudad, ayudaba a su familia vendiendo ropa en ferias y cazando ciervos y conejos para comer. Sus raíces siempre fueron un impedimento para cuidar su peso. «Ellos hacen suficiente comida para 100, incluso si hay sólo 30 personas. Comemos y bebemos mucho, jugamos y nos vamos de caza».
Cuando terminó la temporada anterior, el equipo de Bielsa intentó retenerlo. También llegaron ofertas de Rusia y Turquía, entre otros países. Pero los 12 millones de dólares que pagó Tigres por él, más un sueldo más que prometedor, lo llevaron a cruzar el océano Atlántico. Mañana, será una de las armas principales del equipo mexicano, que busca levantar la primera Copa Libertadores para un equipo de su país.
Fuentes: L’Equipe, Clarín y canchallena.com.





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