Por María Victoria Zapata B.
Columnista Cápsulas.
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No se si valdrá la pena hablar del vergonzoso partido que jugó anoche el Deportivo Independiente Medellín, especialmente en el período inicial, ante América de Cali en el Pascual Guerrero, con un fútbol sin consistencia, un equipo sin alma y una derrota, 1-2, que le puso rúbrica a una nueva eliminación (así haya una mínima posibilidad matemática) y un nuevo fracaso del DIM en Liga.
Porque fracaso, y mayúsculo, es llegar a cuadrangulares como líder del todos contra todos, con el récord de goles anotados en torneos cortos (46), con una de las mejores expresiones de fútbol en el campeonato y como poseedor de uno de los puntos invisibles y decepcionar de todas las formas posibles, incluyendo los monumentales yerros técnicos en materia de sustituciones y lectura de los partidos.
Después de los cuestionables juegos con derrota, 0-1, ante Junior, en el Metropolitano de Barranquilla, el pírrico empate sin goles con Nacional en el Atanasio Girardot y, anoche, el muy vergonzoso partido con América de Cali, cumplidas en estas tres jornadas de cuadrangulares es inevitable preguntarnos que ocurrió con el DIM del todos contra todos, donde fue a parar su fútbol y que se hicieron sus goles.
También, que está ocurriendo con las lecturas de los partidos y los relevos de jugadores y las incongruencia del cuerpo técnico en el DIM en las 3 fechas de cuadrangulares. El partido ante América no fue la excepción. Inquieta, además, la apatía en este último partido, con el rojo vallecaucano, en el que volvieron a desconcertar e indignar la displicencia de un Medellín que volvió a regalar un tiempo, se vio aletargado, desarticulado, sin ideas ni asociación, con un medio campo inexistente y, como en juegos recientes, con Fydriszewski y León condenados a la orfandad.

Y, para el período complementario, cuando los ingresos de Jarlan, Baldomero y Fco. Chaverra le imprimieron al DIM un fútbol más veloz, colectivo y profundo y le llevaron no solo al empate con un golazo de Brayan León, al minuto 64, sino a la búsqueda del pórtico americano, se produjeron la expulsión de Kevin Mantilla (por doble amarilla) y otra incomprensible y medrosa decisión del cuerpo técnico del DIM, al sustituir al “polaco” por Torrijano lo que acabó con la ofensiva y el ataque del DIM y posibilitó el segundo gol local, de Adrián Ramos, al minuto 86, que sentenció la suerte del DIM en el presente campeonato.
Como un déjà vu.
Ante América, en un partido que era decisivo para Independiente Medellín, el equipo volvió a fallarle al fútbol y a su hinchada. No hubo coherencia en su juego, tampoco vitalidad en su espíritu, ni respeto por la afición poderosa. Fue inferior al reto, a la obligación que tenía y nos entregó, a cambio, un fútbol sin fogosidad ni ambición y otra humillación. Una más.
Y nos obligó a recordar, entre otras, la final ante el Deportivo Pereira, en diciembre de 2022, con un DIM al que le faltaron coraje, combatividad, convicción, jerarquía, todo. Un DIM tácticamente defensivo, mentalmente inofensivo, timorato, pasivo y carente de corazón y de fútbol.
También aquella otra, con Junior, un año después, en que tres insólitas sustituciones ordenadas por el técnico Alfredo Arias al minuto 82 del partido de vuelta en el Atanasio Girardot, que ganaba el DIM 2-0 hasta ese momento, y lo erigía como campeón, permitieron el descuento tiburón, al 89, la igualdad en goles y la definición del título por la vía del penal, que le negó nuevamente la estrella al Equipo del Pueblo.
Y en la más reciente, ante Santa Fe, en junio del presente año, que jugó un partido para el olvido, sufrió de amnesia individual y colectiva, desechó su excelente rendimiento en cuadrangulares, destruyó su sistema táctico y asociativo, niveló por lo bajo el rendimiento de los jugadores, careció de un líder en el gramado y en zona técnica, dejó en el vestuario su alma, su sentido de pertenencia y su espíritu de lucha, y nos lastimó de la peor forma posible a los hinchas rojos. La herida sigue abierta.
Por ello, la paupérrima presentación del DIM anoche en el Pascual Guerrero exacerbó la pena, agudizó la frustración y nos obligó a preguntarnos, una vez más, el por qué de este recurrente e inexplicable desmoronamiento anímico y futbolístico de Independiente Medellín en partidos trascendentales para el equipo. ¿De qué sirven los inmejorables números o puntos invisibles en los Todos contra Todos o la obtención en cuadrangulares de tiquetes anticipados a la final, si al llegar a instancias definitivas el DIM se derrumba, una y otra vez, como castillo de naipes ???.
Sin fortaleza mental, sin estructura anímica, sin jerarquía, sin políticas dirigenciales serias en materia de contrataciones y conformación de nóminas sólidas y equilibradas y con un buen número de jugadores sin fundamentación ni sentido de pertenencia, la historia se repetirá cualquier cantidad de veces más, la séptima estrella continuará inalcanzable, la ilusión será burlada torneo a torneo y las penas y frustraciones pintarán con lágrimas de tristeza e indignación el cierre de cada campeonato para el hincha del DIM, cada vez se siente más desengañado.
Y también duramente golpeado en esta Liga 2025/2. Líder del Todos contra Todos con 40 puntos, récord de 46 goles, punto invisible… En cuadrangulares, 1 punto de 9 posibles, pésimo fútbol, un solo gol en 3 partidos y una eliminación anticipada. Reclasificación en entredicho, sueños, esperanzas y fe, todos destrozados y convertidos en otra amarga decepción… El hincha del DIM castigado y humillado otra vez…!!!
María Victoria Zapata B.




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