
Por Gustavo Ruiz
*¿No hay otro jugador en lugar de Arley Rodríguez que pueda brindar otras posibilidades?
Es lógico que un arquero se forja sacando balones de la red. En ese sentido el llamado a la paciencia es sensato; pero preocupa que Bonilla no aprenda de sus errores e insista tozudamente en reeditarlos partido a partido.
Los dos goles en Bucaramanga son la radiografía del gol que Brasil nos hizo en los Olímpicos. No solo por lo lento para llegar, sino por las barreras mal hechas. Acepto que en el primer gol el balón pasa por encima de la barrera, pero el arquero no llega por lento, sino porque se ubica mal. Su confianza ciega lo lleva a regalar todo el palo, ¿acaso creía que el jugador de Bucaramanga iba a lanzar el balón por el palo en el cual se ubicó? Lo obvio, lo efectivo era intentar pasar el balón por encima del bloque de jugadores. Así fue.
Y el segundo, un regalo completo. La barrera cubriendo el palo del arquero y dejando un espacio para que el balón pasara justo por donde más hace daño. Faltó un hombre en ese muro. Lo importante era que el cobrador no tuviera confianza para mandar ese disparo con tanto efecto y fuerza.
Quiero tratar otro aspecto, el caso de Arley Rodríguez. Es posible que me equivoque y ojalá, pero ese jugador me ofusca. Yo creo que está mal ubicado pues tengo entendido que es centrodelantero, y uno lo ve por la punta. Pero ese jugador es más lo que choca que lo que juega. Pega todo el partido, se mete en cuanto forcejeo hay, pero uno no le ve claridad en ninguna jugada. Llega a destiempo, se mueve al revés, no entiende lo que la jugada pide.
¿No hay otro jugador nuevo que se asome como un prospecto y pueda brindar otras posibilidades? Sería interesante refrescar con una nueva figura que pueda despuntar. Rodríguez no parece ser más que un jugador útil, pero brillante que aspire a figura, no parece.





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