Por Luis Felipe Gómez Isaza.//
Columnista Cápsulas.
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El cierre del año en curso para el equipo verdolaga, resultó un completo fracaso, para no decir otra palabra diferente. Atlético Nacional tuvo un final de año desastroso y lleno de oscuros baches que no invitan a ningún dato que realce, aunque contradiciendo lo que señala su presidente con orgullo, que tuvieron cosas muy positivas en el año futbolero.
Después de que Edwin Cardona dilapidara el paso a la siguiente fase de la Libertadores, primero errando dos penales y luego haciéndose expulsar tontamente en el Morumbí, Nacional no dio pie con bola. El muchacho que ya está bien grandecito, creo que ya no aprendió y se fue así, lleno de ego y apegado al menor esfuerzo y entonces se quedó buscando camorras improductivas mientras dejó pasar sus inmensas cualidades como futbolista.

Desafortunadamente es un jugadorazo pero con una pobre inteligencia emocional que no le permite contener emociones y pasiones efímeras y que nuevamente lo distrajeron. Desde allí el verde se paró, se enredó y comenzó un segundo torneo lleno de altibajos con jugadores que tuvieron un irregular rendimiento y que llevaron a la directiva a eliminar lo que primero se elimina cuando las cosas no caminan en un equipo futbol: el técnico.
Y aunque Gandolfi no fuera santo de mi devoción, probablemente un camerino en crisis, no le ayudó mucho al argentino para continuar con el proyecto. Lo cambiaron por Arias, quien tiene sustrato de futbol, ha sido verde y al menos mientras el camerino lo dejó, tuvo un invicto que invitó a soñar y catapultar lo único bueno que deja este año, Juan Manuel Rengifo, que inclusive, sentó a la estrellita de Cardona que ya increíblemente no estaba si no para veinte minutos, pues ni corría, ni metía ganas suficientes para al menos empujar al equipo.
En esa misma tónica del equipo, el gran David se fue volviendo flojo de manos y de pronto nos llevó a recordar que los años ya le llegaron y le cobraron, sobre todo cuando de reflejos se trata. De la defensa rescato la llegada de los jóvenes Arias, Caicedo y Simón acompañados siempre del atildado Tesillo, baluarte y bastión de la defensa. Por el lado izquierdo, imposible destacar a Cándido o a Salazar, de mediocres para abajo.
En el medio Jorman y Uribe, dieron lo suyo y creo que no tuvieron reparos, pero esto es de once y ni Hinestroza, ni Marlos que los acompañaron por banda, estuvieron a la altura. Morelos nos abandonó cuando más lo necesitábamos, se dejó provocar por el marrullero de Teo y hasta allí llegó dejándonos en manos de Asprilla que a veces si y a veces no y del perverso Batista. La banca no funcionó, Bauzá fue de chispazos no mas y el mejor extremo, Sarmiento, se lesionó.
Para acabar de opacar los tiempos magros el presidente no fue capaz de conseguir una estrategia digna de localía cuando se tuvo que jugar con Junior y escogió lo más malo: Itagüí. Falló como dirigente y no pensó ni tuvo razón, grave!!





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