Nostalgia y dolor

Por Luis Felipe Gómez Isaza.. //
Columnista Cápsulas.

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El dolor hace parte de la nostalgia, que deriva de álgido, o sea de relativo al dolor, y en especial al dolor de no estar. Ayer, cuando supe lo ocurrido en el estadio Atanasio Girardot; los hechos de violencia, la ira de la inconsciencia y la falta de respeto por los demás, me dio nostalgia por el tiempo ido, donde como seres humanos aceptábamos la voluntad de lo que sucedía y  la gallarda acción de abrazar esa dificultad o adversidad como se debía.

Entiendo que el futbol es pasión, es desborde de sentimientos, a veces es locura fundamentalista y desafortunadamente para esta sociedad, como pasión e iglesia, sus ídolos son los jugadores, el Dios es el resultado y la religión es su equipo. Pero, solamente para traer a la reflexión y la consciencia, el futbol sólo es futbol y este sólo además de ser un espectáculo  y una apuesta por salir de la inmisericorde rutina, solamente es un deporte donde los seres humanos nos entretenemos para soliviar la existencia y lo fatigante o dolorosa que esta es.

El futbol es solamente  un juego que simula lo que sucede en la vida, donde se gana y se pierde, donde nos divertimos y nos ausentamos transitoriamente de los gobiernos malos, de las enfermedades, de la pobreza y porque no, de nosotros mismos. Sin embargo, como sociedad enferma y como seres perdidos en la inconsciencia, a veces los seres humanos tergiversan valores elementales que lastiman el vivir. 

Los desmanes registrados en el Atanasio Girardot dejaron saldo de 59 personas heridas. Foto Camiilo Suárez, tomada del diario El Colombiano.

El clásico que dirimía un torneo  resultó un partido malo, lleno de errores de ambos equipos, donde ganó el que menos se equivocó y por supuesto, de futbol no hubo nada por destacar. En la tribuna al contrario se vivió con pasión e intensidad, hubo cánticos y mucha pólvora para acompañar sobre todo al rojo hasta  que el bodrio terminó con un resultado adverso para el local.

Al coronarse campeón de una copa irrelevante y digamos de segunda categoría, a la hinchada roja  ubicada en la tribuna norte y llamada “rexistencia”, le dio por  bajarse a invadir el terreno y a impedir que el rival celebrara ese mediocre éxito. La horda demencial  entonces sometió a la fuerza pública y a los  hinchas atemorizados  y pacíficos  que angustiados soportaron  momentos de incertidumbre y temor, se perdieron niños, hubo desmanes, ataques a la infraestructura del estadio, agresiones físicas y verbales además de perder el año como plaza futbolera decente. 

Lamentablemente no estamos preparados como sociedad a respetar a los demás y es entendible pues si desde el más alto dignatario con sus posturas de odio alimenta los odios entonces que se podría pedir a  los fanáticos. Vendrán sanciones para el local pero también deberán existir para el visitante. Propongo que en el 2026, los clásicos se jueguen a puerta cerrada, mientras regresa la convivencia y la consciencia. 

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2 respuestas a «Nostalgia y dolor»

  1. Jorge Iván Londoño Maya
    El Retiro / Nacional

    REFLEXIÓN
    Del fútbol jugado con hombría y gallardía, al que asistíamos con paleta en mano; pasamos al fútbol de impresionismo irreal y de casino, al cual se asiste con vareta en mano
    Jorge Iván Londoño Maya

  2. Victor Hernán Restrepo Tapias.
    Cali / Nacional

    BOMBA DE TIEMPO
    Da pena ver cómo todo termina tan mal por un montón de desadaptados y drogados que entran a los estadios, personajes que son bombas de tiempo, que no saben que es el manejo de las emociones, que les permita por lo menos saber que es un juego, un partido de fútbol que si gana mi equipo, que bueno, pero yo no ganó nada, si mi equipo pierde, son ellos, yo no pierdo nada.
    Uno con cuatro dedos de frente por lo menos puede decirse, la vida sigue independiente de quién quede campeón.

    Lastimosamente el hincha cree que las frustraciones se descargan en cualquier parte y de manera violenta sin medir consecuencias.

    Algo de lo que me ufanaba y nos admiraban acá en el Valle era ver hinchas de ambos equipos mezclados y sin problema alguno, pero lo del miércoles derrumbó tanta dicha.

    Pasando al partido fue la famosa final de barrio, el rojo que tenía la pelota y se recostaba contra la portería de Nacional, pero sin certeza, sin pulso ni acierto y el verde que se defendía como gato patas arriba, jugando a despejar la pelota como fuera, sin trabajo para defenderme con la pelota, que ha sido un problema de Nacional últimamente, hace un gol y regala la pelota y el terreno, para contragolpear, buscando en sus jugadores rápidos aumentar el marcador. Lo grave del asunto es que sus delanteros no tienen gol, por ahí el que más lo intenta es Morelos, pero de 10 oportunidades hace una, hay veces que es suficiente.

    Nacional maquilló el fracaso con esa Copa de poca monta, porque el triunfo en la Liga tiene más peso y da rabia ver cómo el peor Junior que he visto y el peor América que he visto le ganaron.

    Muchas cosas para analizar y revaluar, entre otras el trabajo del señor Fermani porque proyecto deportivo no hubo, lo salva el pelao Rengifo, porque sus compatriotas, incluido el técnico, es de lo malito que he visto por Nacional.

    Ojalá sanciones y busque los locos del estadio y les aplique el rigor de la ley.

    ¿Entre otras cosas en qué influye toda es pólvora en el rendimiento de un equipo?
    Nada. Que cultura tan estúpida la de es pólvora, beneficios no trae.
    Víctor Hernán Restrepo Tapias, Cali

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