
Por Luis Felipe Gómez Isaza. –
Columnista Cápsulas. –

Una nueva versión de la Copa del Mundo acaba de terminar. Muchas cosas positivas, otras no tanto, pero como todo en la vida, nada es perfecto y siempre habrá algo por mejorar. En ese orden de ideas, un mundial con cuarenta y ocho equipos creo que fue para todos los románticos del futbol bastante ostentoso y exuberante y, por qué no, mediocre en su fase de grupos.
El verdadero mundial futbolístico en realidad arrancó cuando se depuró a treinta y dos equipos y se empoderó cuando estábamos en octavos. Pero quien vende es la multinacional y en los nostálgicos ella no repara ni se conmueve, así que lo más importante era sí o sí vender y facturar para mucho más dinero recoger.
Ahora quieren montar un circo con sesenta y cuatro selecciones, algo más que la cuarta parte de afiliados, al momento son doscientas once representaciones y, según la apuesta, serán diez y seis grupos de los cuales sacarán treinta y dos seleccionados. Necesitarán de cinco países y tres continentes, pues en Suramérica no hay de dónde sacar estadios tan pulcros y tecnológicos como ellos quisieran. Pero cada uno con su cadaunada y hasta Paraguay se ilusiona no sólo con clasificar bien fácil, sino en recibir como local, equipos de otros continentes.
La clasificatoria, si esto se da, sería una ridiculez. Dinero entonces se recogió para dar y convidar y para votar a favor para que sean dieciséis más. Otras miserias más fueron la intromisión política, el favorecimiento arbitral a los poderosos, la roja congelada a Balogun por recomendación de Trump, los viajes sin misericordia que le aplicaron no solamente a la selección de Irán, sino a la de Colombia, los costos de la boletería, inalcanzables para la mayoría de la humanidad, y la protección a ciertos ídolos como Messi y Cristiano quien no pudo más con las arrastraderas.
De las cosas buenas, el futbol de España, que comenzó con un incierto panorama y luego que se hizo a la pelota, no la volvió a entregar. La Masía Catalana demostró la importancia de la fundamentación y de conservar un estilo, un tiqui taca, tiqui taca. El poderoso Real Madrid y sus monumentales arcas de dinero no pudieron mostrar con orgullo nada de lo que sí hace y sabe hacer el Futbol Club Barcelona, esto sí fue una bofetada al tener.
Definitivamente, a través del ser se puede llegar a tener y no viceversa. Qué ironía, el equipo de futbol más rico del mundo con sede en la capital del país campeón y sin un solo representante, tuvo que comprar a Cucurella para medio figurar. La selección Colombia quedó en veremos, como siempre. No perdió, pero no pasó, digno puesto nueve. Aún nos falta por mejorar, habrá que seguir trabajando en definición. Brasil fue de olvido y quedó detrás de los nuestros, solo es pasado e individualidades, Uruguay volvió a su lugar, Ecuador solamente fueron páginas de calendario y Paraguay sigue persiguiendo una pelota que no baja del cielo.
En cuatro años volverá el circo, habrá más tecnología y ojalá más justicia, esperaremos que las cosas mejoren.




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