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Por Jorge Iván Londoño M.

¿Cuál será pues la fórmula para ganarle el Tolima? Sencillo….echarle harto laxante al tamal..
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Así fue, ayer el Tolima hizo de Nacional un tamal tolimense. Le quitó la pita, dejó que las hojas comenzaran a desperezarse, separó la masa del centro, miró los ingredientes, huevo y carne a un lado, algo de ají y a disfrutarlo a bocaditos.
El profesor Guimarães tuvo que armar un mediocampo diferente, por falta de materia prima, porque Rovira pagaba una fecha de suspensión por acumulación de amarillas, color que le encanta y Gómez está en recuperación física. Por eso tuvo que echar mano de Chacón, y a fe que nos sorprendió, y de Banguero que mejoró alguito, para que hicieran terna con Baldomero, ahora si el de todos. Vladimir (acucioso) y Andrade en la creación y arriba Duque, que anda mermado, pensativo y errático. El único “nuevo” en la defensa fue Cabal, tan indeciso a veces como su cabellera. Para destacar el trabajo de Olivera y Perea.
Nacional le calmó los bríos iniciales al Tolima y se fue consolidando en el toque, así no tuviera llegada al arco pijao, solo un remate en la te de Chacón. El Tolima en lo suyo, espere y espere, falta aquí, falta allá y falta más allacito. Un tiro de equina fue la cuota inicial para el primer gol tolimense, se forma un entrevero, y al final Mosquera sobresale para meter el balón de cabeza. Así es la vida, mucho premio para el Tolima por tan poquito.
En el inicio de la segunda parte entra Jarlan, y el panorama sigue igual, Nacional maneja los hilos, pero Tolima sigue probando el tamal, echa mano a la presa en una descolgada de ese dolor de cabeza que se apellida Campaz, queda solo con Olivera, lo elude, hace el centro y entra Ramirez como Francisco por el Vaticano para anotar el segundo. Apague y vámonos.
Este segundo gol da lugar a la tarjeta amarilla para Jarlan, quien acumula cuatro, y todo por el antónimo de bendito vicio de alegarle al árbitro; señores dirigentes, es urgente un exorcismo, y si sobra agua bendita también se lo hagan a Rovira para alejarlo de su saliditas de ropa.
No olvidemos que minutos antes Olivera había salvado de la raya un balón mandado por Campaz, quien en dos amagues dejó a Chacón con desviación de columna.
Nacional intenta con los cobros de tiro libre, pero esta clase de jugadas es mejor que se la den en plata, porque avemaría si estamos pésimamente mal de cobradores. Hasta los laboratorios tiene el letrero de “Cerrado por quiebra”.
A punto de exhalar el partido, los cartujos del VAR (solo se ven diez segundos) advierten al central de una falta (codazo) contra Jarlan, se decreta el penal a favor de Nacional, cobra Perea y ese gol sirve para ampliar el gol diferencia y mantener el liderato de la tabla, así el Tolima con el triunfo le haya dicho, córrete un poquito que aquí cabemos los dos.
El siguiente partido es contra Envigado, (válgame Dios) que debe ser afrontado con seriedad y profesionalismo, para garantizar los tres puntos y de paso la clasificación. Ese triunfo también servirá para mejorar el ambiente del grupo en los momentos previos al partido de ida contra Libertad en Asunción.
¿Cuál será pues la fórmula para ganarle el Tolima? Sencillo….echarle harto laxante al tamal..





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