Por Jorge Alberto Cadavid M.

*Una columna sin crítica, sin lamentos, sin tristeza, con esperanza, una tregua para recomponer el camino.
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Amplio marcador ante un pobre y endeble contendor, un Alianza Petrolera muy lejos de ser un equipo de fútbol, mas bien un remedo que facilitó los espacios para que el Verde a placer se astiara de goles.
En once minutos dos, uno con la marca de crack de Jarlan y como calcados a los anteriores y el segundo el debut de Álvez con Nacional en el arco contrario.
La alineación de presentación tuvo la inefable defensa de tres, pero trajo la justicia con Castro que demostró que es dueño y amo del sector izquierdo en ataque, la presencia de Ángel en punta, importante y Álvez en una posición más atrasada, pero más efectiva, menos complicados los dos nueves.
Una laguna después de los 12 minutos, falta de actitud, comodidad y falta de ambición, parecía un hecho cumplido con las dos anotaciones, que lo que venga sea por generación espontánea, así se vio el resto de la inicial.
En la complementaria regresa la ambición, se tocaron y se percataron que jerarquía ante un colero se ratifica con goles y llegaron los de Álvez, repitió, Hernández y Castro, cuando lo quiso lo logró, cuando aceleró lo consiguió.
El técnico pudo hacer los cinco cambios, refrescar la nómina, inyectar un poco de positividad para esperar al Guaraní en la Libertadores.
Una columna sin crítica, sin lamentos, sin tristeza, con esperanza, una tregua para recomponer el camino.





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