Capsulas de Carreño

Víctor Luna y la fórmula campeón DIM 2002

Aquel 22 de diciembre, DIM campeón por tercera vez. Tresor Moreno, Andrés Orozco, David González,Robinson Muñoz, Juan Leal, Amaranto Perea..  Hincados: Juan David Moreno, William Vásquez, Mao Molina, John Restrepo, Roberto Carlos Cortés. Foto tomada de ElTiempo.com

*Víctor Luna, que venía de las divisiones menores, relevó a Reinaldo Rueda de floja campaña, para llevarlo a la conquista del tercer título del DIM después de una espera de 45 años. El último partido, el de la vuelta olímpica, fue de visitante contra Pasto, arbitraje de Óscar Julián Ruiz.

FORMACIÓN
Ese domingo 22 de diciembre de 2002, el DIM que empató en su visita a Pasto a un gol (minuto 28 Mao Molina, a la postre goleador del equipo con 9), empleó la siguiente formación:
David González;
Robinson Muñoz, Andrés Orozco, Amaranto Perea y William Vásquez (Edgar Carvajal, 76);
Roberto Carlos Cortés, John Restrepo, Juan Leal, Juan David Moreno (David Montoya, Ricardo Calle, 65);
Mauricio Molina y Tresor Moreno.
Nota: David Montoya erró penal.
Expulsados: Mao Molina y Édgar Carvajal.

ENTREVISTA
El forjador desde el banco del tercer título fue Victor Luna. Y esto recuerda:

-¿Cuál fue la fórmula del DIM 2002 para salir campeón?
“Con Independiente Medellín se logró construir un trabajo a partir de un grupo interdisciplinario con personas idóneas, con personas que querían la institución, que tenían sentido de pertenencia y que me ayudaron dentro de ese grupo interdisciplinario y a partir de esa unión logramos establecer con el trabajo unas diferencias importantes, sobretodo en la manera de entrenar, en las propuestas que teníamos para salir a enfrentar los partidos.

Entonces eso fue un acierto, los muchachos no solo entendieron que era cuestión de creer en ellos, era cuestión de tener autonomía para jugar y de ser responsables, porque creo que una de las peleas grandes que hay que trabajar en el fútbol con mucha entereza es la palabra compromiso, sobre todo cuando el jugador entiende que el trabajo del compañero es demasiado importante para él y viceversa.

En esos términos todo este grupo interdisciplinario de trabajo se unió, desde la parte física, mental, técnica, desde lo táctico, y realmente con un sentido de pertenencia enorme hacia el Independiente Medellín”.

-¿Cuál fue el equipo tipo de ese título?
“Medellín presentó bastantes jugadores, obviamente que algunos se constituyeron en el estandarte de un equipo que tenía consistencia en su fútbol y que tenía imaginación para proyectarlo en el campo.

El equipo que yo más recuerdo es con David González que todavía está, pero David en ese entonces tenía 18 años y fue un hombre que nos sorprendió a todos. A mí no porque yo fui finalmente el que tomé la decisión y vi lo que él tenía y sabía que iba a responder, pero un hombre con 18 años y con una capacidad mental y un sentido de lo que era el compromiso con el grupo importantísimo y a pesar de su corta edad daba ejemplo.

Atrás los defensas centrales, el caso de Amaranto Perea, de Andrés Orozco mientras estuvo con nosotros porque posteriormente va a Racing donde también es campeón. Nosotros logramos traer a Baloy un hombre que tenía Envigado con una capacidad increíble y con un don de gente especial. Y un Robinson Muñoz que siempre estuvo también con nosotros, un hombre que yo lo conocí en la Copa Libertadores cuando el profe Quintabani tuvo al Tuluá y me asombró por la capacidad técnica que tenía, entonces logré traerlo y nos dio grandes satisfacciones. Esos eran como los centrales con los que siempre estuve trabajando.

Tenía varios carrileros que iban por afuera; el caso de Roberto Carlos, de Ricardo Calle, de William Vásquez Chacón, del mismo Jaime Castrillón, jugadores con mucha inteligencia para jugar al fútbol.

Fuera de los carrileros, estaban los volantes centrales, el caso de John Javier Restrepo, de Alex Jaramillo, de Fernando Leal, el mismo Carlos Oriz. Teníamos jugadores en esa posición yo creo que distintos a muchos equipos, sobretodo en el funcionamiento, porque eran volantes de un gran manejo con la pelota. De pronto Jaramillo era el que más se acomodaba en la recuperación, pero teníamos jugadores que desde ahí le daban mucha claridad al equipo en su manera de jugar.

Y los hombres de arriba que dieron tanto de que hablar, porque para muchos era sorpresa que nosotros jugáramos con volantes ofensivos en vez de delanteros. Eso fue una idea que la fui madurando poco a poco y la fuimos convirtiendo en una realidad porque estos jugadores tenían unas condiciones especiales, no solamente eran volantes cuando había que hacerlo sino que también eran hombres con mucho gol cuando pisaban el área y se constituyeron en una, digámoslo así, un arma letal cuando el equipo atacaba, no solamente por su condición técnica sino por la inteligencia como interpretaban el juego”.

-¿Qué le faltó al DIM para llegar más lejos en la Copa Libertadores?

“Nos faltó más experiencia, nos faltó más estructura como institución porque los grandes equipos que han construido la historia en la Copa Libertadores en sus logros especiales siempre han tenido una estructura, no solamente en su equipo de fútbol sino también en todo lo que tiene que ver con la parte dirigencial y todo lo que tiene que ver con toda esa logística que tienen los equipos grandes.

Ahí nos faltaron cosas. El camino se inició y nos atrevimos a escribir una historia grande. Faltó pero creo que a partir de ahí quedaron muchos interrogantes para los tiempos que vienen y para muchos dirigentes que seguramente estarán en el Medellín y que también van a visualizar ese objetivo, pero en verdad que sin esa estructura y sin esa experiencia la Copa no es una cosa que se consigue de la noche a la mañana”.

-¿Cómo ve el Medellín de hoy, el que está disputando el título?
“El Medellín de hoy me gusta bastante, porque desde que el profe armó el equipo en sus primeros partidos contra Millonarios y Cali yo vi otro fútbol, uno que no es muy común en el fútbol colombiano. Un equipo con una salida rápida desde atrás, con muy buena técnica, con hombres con mucha inteligencia para moverse arriba y con un muchacho que iba creciendo en el día a día como es el hijo de Carlos Ricaurte, un hombre con el que yo pude estar en Atlético Nacional, con mucha inteligencia y pues ahora vemos el hijo con una genética y una cosa especial para jugar al fútbol.

Lo que veo ahora es un equipo ya con más madurez. Hay algunos temas a corregir, sobre todo cuando se defiende, pero pienso que si son juiciosos y logra apropiarse de ese fútbol que muy pocos equipos acá en Colombia lo practican, yo creo que la respuesta va a ser todavía mucho más alta para lo que espera”.

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