Capsulas de Carreño

El resurgir del Cali.

 

  • A 63 años de su reaparición.
  • Alberto Bitar con la responsabilidad económica.
  • Sede en céntrico lugar, pero sin muebles.

Por Tobías Carvajal Crespo, Cali.
Columnista Cápsulas.

 

 

Cuando comenzó un nuevo campeonato profesional de fútbol en nuestro medio, uno de los equipos de ‘moda’ es Deportivo Cali, avalada tal circunstancia por el hecho de haber obtenido la décima estrella de campeón. Un remozado prestigio que comenzó a edificar luego de su reaparición, hace ya casi 63 años, en febrero de 1959.

Luego de su marginamiento de la Dimayor en 1956, 1957 y 1958, por culpa de una deuda inferior a los $ 10.000 pesos de la época, amén de algunas afujías internas, ese ‘resucitado’ equipo verdiblanco comenzó su nuevo deambular bajo la dirección del técnico argentino Julio el ‘Filósofo’ Tocker, quien hasta 1958 estuvo al mando de Independiente Santa Fe.

La primera Junta Directiva del Cali de un poco más de seis décadas atrás la conformaron Aurelio Grimberg (igualmente gran dirigente del baloncesto), Alberto Bitar, Paul Ziabloff, Alex Gorayeb (filipino de nacimiento) y Héctor González Quintero, todos fallecidos.

A propósito de estos directivos, Gorayeb, gracias a una invitación de Bitar, presenció a comienzos de la década del cincuenta su primer partidos de fútbol en Colombia, entre Santa Fe y Deportivo Cali. A Gorayeb los colores del Cali le recordaron de inmediato a un equipo de su país.

Volviendo al tema: como sede administrativa, la nueva oficina se ‘inauguró’, si así puede decirse pues hasta carecía de muebles, en el edificio Edmond Zacour, que sigue en pie, en la carrera tercera, en pleno centro de Santiago de Cali, a escasos metros del histórico teatro Jorge Isaacs. El único con escrito y modesto asiento era Alex, el resto sentados en el piso.

No fue fácil traer a Tocker como técnico caleño, pues Jorge Ferro Mancera, presidente del flamante campeón Santa Fe de 1958, ofreció una notable mejora salarial al ‘filósofo’, en caso de reanudar contrato con el onceno ‘Cardenal’.

Julio Tocker. Foto archivo Tobías Carvajal.

Pero Alberto Bitar, con un don magistral de la palabra para convencer, logró ‘sonsacar’, como dicen las esposas, a Tocker de Bogotá. La primera gestión fue tratar de lograr los servicios del porteño Delio ‘Maravilla’ Gamboa, recién llegado del Oro de México. Al final de cuentas Delio jamás vistió oficialmente la casaca verdiblanca. Solamente dos partidos, frente a Independiente Medellín, en el Pascual Guerrero y el Atanasio Girardot, con motivo de la reaparición de ambos en el torneo oficial.

El resto de jugadores fueron agrupando poco a poco. Así por ejemplo Rubén Ángel Muzo del Deportes Tolima, Roberto ‘Benitín’ Urruti del Quindío -ídolo en Armenia- José Eduardo Castro, zaguero de prestigio desde los tiempos de Eldorado, Oscar ‘Severiano’ Ramos radicado en la ciudad al igual que Luis Alfonso ‘Cocina’ Tejada.

Con Ramón García, portero prestado por Deportivo Pereira, reapareció el Deportivo Cali. Luego llegó como titular el argentino Mario Mussi, quien venía de jugar en las inferiores de San Lorenzo de Almagro, luego de actuar en River Plate, y Gimnasia y Esgrima. Gorayeb lo presentó como el ‘mejor arquero argentino’ después de Amadeo Carrizo. ¡Qué cuento tan bravo…! Jugó sólo ocho partidos en el discurrir de 1959. No se alejaba un metro de la raya de gol.

Otro aporte al equipo ‘Azucarero’ fue Federico Rickens, un corpulento jugador de medio campo, fácil de identificar por su cabello rojizo de origen, no tinturado como ahora lucen muchos jugadores, para identificarse más con un payaso que con un deportista serio.

De Italia se logró el aporte del delantero René Seghini, quien venía jugando en el Bologna. Tiempo atrás había prestado su concurso a Boca Junior de su país e Independiente Medellín, con el cual salió campeón en 1955, al lado de Carlos Arango, Felipe Marino, Orlando Larraz, Antonio Sacco, etc. Todos ellos al mando de José Manuel El Charro Moreno.

De todas aquellas contrataciones y ajustes, Alex Gorayeb dio parte a la prensa caleña en rueda de prensa en el restaurante ‘La Carreta’, de la cual era propietario Julio Asciolo, arquero argentino activo por aquellos días y Manuel Spagnuolo el hombre ‘fuente’ en la cocina. Estaba ubicado en la carrera octava con calle novena. Reconocido sector céntrico de Cali-viejo.

A tal cita periodística asistieron, entre otros, Armando Bohórquez Penagos, gran gestor del Deportivo Cali en la década de 1940, Joaquín Marino López, Fernando Franco García, Humberto Ramírez Llanos, más conocido como ‘Leyman’ y Samuel Duque, hombre muy ligado a la historia del Pachito e Eché’ como melodía insignia del Cali y muchísimo tiempo después propietario de Radio Morgan en las islas de San Andrés.

Según versión del gran Julio Tocker, técnico y finalmente periodista, los contratos de aquella ‘resurrección’ se efectuaban así: “Cada contrato que se hacía llevaba la firma responsable de Alberto Bitar. Los papeles se firmaban en papel sellado y la garantía de los mismos corría a cuenta de Bitar. Significaba ello que, de no pagar el club lo estipulado, Bitar era el obligado a reconocer los sueldos y los premios, sin contar el valor de la prima”.

Julio Tocker, de perenne memoria entre los buenos seguidores del fútbol y campeón con Santa Fe en 1958 y 1960, falleció el 4 de abril de 1998, en Chile. Añoró siempre, pero no le fue concedida, la nacionalidad colombiana. Y comprobar que hoy se la aprueban a cualquier malandro.

P/D

Próxima nota: Francisco Paco Gento López.

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